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El sintoísmo

¡Hola de nuevo a todos! En esta ocasión aprenderemos un poco sobre la religión originaria de Japón: el sintoísmo.

El sintoísmo (shinto, 神道, de los kanjis de ‘dios’ y ‘camino’, es decir, ‘el camino de los dioses’) es una religión animista, lo que significa que en ella todos los elementos del mundo (no solo los seres vivos) tienen alma, incluidas las tormentas, montañas, astros, etc. Esta doctrina no tiene un fundador ni dogmas determinados, aunque sí hubo ciertos mitos recogidos en el Kojiki, escrito en 712 por Ō no Yasumaro por orden de la Emperatriz Genmei (661-721), y en el Nihongi, escrito en 720.

Estos textos describen la creación del cosmos, tras la cual se formaron el mundo y los kami o dioses del sintoísmo. Los kami son la representación de los elementos del mundo, y entre ellos encontramos 3 categorías: los ujigami (ancestros de los clanes), los kami de elementos naturales y los kami de seres humanos célebres (como guerreros o líderes). Algunos de los kami más famosos son Izanagi, Izanami o Amaterasu. También destacan los dioses de la muerte, llamados shinigami, que son kami que deciden quién muere y quién no, y se alimentan de las almas humanas, razones por las que suelen ser vistos como dioses malvados.

Representación de Izanagi (derecha) e Izanami (izquierda), por Eitaku Kobayashi (1885).

Según los mitos sintoístas, Japón nació por acto de los dioses originarios Izanagi y su esposa Izanami, que ordenaron el mundo con el país nipón en su centro y erigieron el Pilar del Cielo para unir el Cielo y la Tierra. Posteriormente, Izanami murió durante un parto y fue enviada al inframundo (el Yomi). Izanagi intentó rescatarla pero no tuvo éxito y, al regresar tuvo que purificarse, engendrando así a Amaterasu (diosa del Sol) de su ojo izquierdo, a Tsukuyomi (dios de la Luna) de su ojo derecho y a Susanoo (dios de las tormentas) de su nariz. Amaterasu, que además era la diosa principal y reina del cielo, fue usada por el primer emperador de Japón, Jinmu, que se proclamó su heredero.

Jinmu Tenno, primer emperador de Japón, y quien aseguraba ser de ascendencia divina.

El sintoísmo tiene su origen entre los años 300 a.C. y 300 d.C., pero es durante la Dinastía Yamato, entre los años 250 d.C. y 710 d.C., que esta religión pasó de ser un simple conjunto de mitos a institucionalizarse y a ser asociada con el mismo emperador, que se convirtió en líder espiritual de Japón, y más tarde en figura divina entre los siglos VI y VIII. Es en esta época en la que también comienza la influencia del budismo, que hizo que se crearan diferentes ramas dentro del sintoísmo. El contacto entre ambas religiones duró hasta el siglo XVI, y terminó cuando Japón quedó aislado al comenzar el periodo Edo. Durante este tramo de la historia nipona surgieron escuelas sintoístas como la suika shinto, con influencias neoconfucianistas, o la yuiitsu shinto (唯一神道, ‘único sintoísmo’), que se asoció al poder debido a que clamaba una purificación de la religión y la eliminación de las influencias budistas o confucianistas. También se produjo una persecución de otras religiones como el cristianismo. Más tarde, durante el periodo Meiji, el sintoísmo se convirtió en la religión oficial de Japón y el budismo fue perseguido de nuevo, aunque por poco tiempo, ya que esta tendencia se debilitaría con los siguientes emperadores y tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón fue forzado a laicizarse y a separar religión y Estado por las fuerzas de ocupación estadounidenses. Como resultado de todo esto, actualmente en Japón la mayoría de habitantes siguen considerando el sintoísmo como su principal religión, pero muchos se identifican también con el budismo y adoptan costumbres de ambas doctrinas.

Estantería con gran cantidad de ema.

Los santuarios sintoístas pueden ser de diversos tamaños y figuras. Los más pequeños son los de los hogares, llamados kamidana, en los que se veneran a los kami. También existen santuarios portátiles, llamados mikoshi (神輿), que se guardan en templos y se sacan cuando se realizan procesiones. Por último, tenemos los templos más grandes, que suelen tener un recinto con un arco de entrada o torii (鳥居, de los kanjis ‘pájaro’ y ‘permanecer’), donde los visitantes se lavan las manos y se enjuagan la boca para purificarse. Además, cuentan con una sala donde los sacerdotes rinden culto y otra donde están colocados los símbolos del kami, como una espada o un espejo. En las proximidades del santuario suele haber un estanque con un puente sagrado que, al igual que el torii, separa el suelo sagrado del mundo profano exterior. Los templos son visitados todo el año, pero reciben una afluencia especialmente alta en los días festivos. Finalmente, son abundantes las ema (絵馬, ‘imagen de caballo’, ya que en el pasado se usaban estos animales como ofrenda), tablillas de madera en las que se escriben peticiones y oraciones a los kami.

En próximas entradas iremos contando diversos mitos del sintoísmo para que conozcáis mejor la religión más importante de la historia japonesa.

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Eso ha sido todo por hoy. ¡Que tengáis una buena semana y hasta pronto!

Fuentes de interés:

http://www.historia-religiones.com.ar/el-sintoismo-58

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