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Los ninjas

¡Muy buenas! Espero que os vaya bien. En esta entrega os contaré sobre uno de los temas más discutidos acerca de Japón. En efecto, hoy vamos a aprender sobre los ninjas (忍者, ‘nin’, que significa resistir, perseverar o adaptarse, y ‘ja’, que significa persona), o más conocidos en el país nipón como los shinobi (忍び).

La principal función de los ninjas era la de obtener información como espías y establecer negociaciones. Solo en unas pocas ocasiones se dedicaban a llevar a cabo asesinatos como asegura la cultura popular. Las mujeres ninja, o kunoichi, también se infiltraban en castillos enemigos disfrazadas de bailarinas, concubinas o sirvientas, y no solo servían como espías, sino incluso como asesinas al igual que sus contrapartes masculinos.

Se cree que el arte ninja tuvo su origen con la llegada de militares chinos a Japón cuando huían de sus perseguidores tras la caída de sus reinos. Este evento no tiene una fecha determinada, sino que consistió en un proceso paulatino a lo largo de los siglos VII a X, sobre todo a partir del año 907, cuando la dinastía Tang en China cayó.

Una de las escuelas ninja más famosas fue la llamada Togakure Ryuu, cuyo fundador, Daisuke Togakure, fue un militar del siglo XII que perdió su estatus de samurái al ser derrotado, y huyó a las montañas de la actual Kioto, donde aprendió la sabiduría del monje-guerrero chino Kain Doshi. Togakure creó de esta forma la primera escuela ninja, y fundó el conocido como ninjutsu, o arte ninja.

Togakure Ryuu
(http://apuntesdeunsamurai.blogspot.com/2016/03/togakure-ryu-ninpo-taijutsu.html)

Los ninjas adquirieron importancia en Japón en el siglo XIV, como en la guerra Nanbukucho (1336-1392), y sobre todo en el XV, como en la guerra Onin (1460) y el periodo Sengoku (o guerra civil de los samuráis), que abarca desde el 1467 hasta el 1568. Tras este periodo, con el advenimiento de la era Edo, Japón entró en una etapa pacífica en la que los servicios de los ninjas empezaron a ser menos necesarios, y estos espías comenzaron a desaparecer.

Con la llegada de la era Meiji, la época de los samuráis acabó, y con ella la de los ninjas, aunque sus conocimientos, artes, habilidades, etc, siguieron siendo impartidos de forma privada. El maestro Jinichi Kawakami es conocido como el último ninja, y mantiene vivas las artes ninja en el Japón actual.

Al contrario de lo que solemos pensar, los ninjas no vestían de negro. Esta creencia tiene su origen a finales del siglo XVIII, cuando empezaron a surgir los teatros Kabuki. En ellos, los ninjas solían representar el papel de personajes malos, y para expresar este hecho fácilmente, se vestían de negro. Tampoco llevaban la cara cubierta, ya que los ninjas venían de orígenes muy humildes y no corrían el riesgo de ser reconocidos en una época en la que no existían las fotografías.

El equipamiento de los ninjas a veces consistía en armas con apariencia de herramientas de labranza para hacerse pasar por simples campesinos. En otros casos, sus útiles eran elementos más tradicionales, como los que describimos a continuación.

Shuriken: estrellas ninja que se lanzaban siempre de manera sorpresiva como distracción, no como arma letal, y que a veces estaban envenenados.

Los shuriken podían tener formas diferentes, incluyendo distinto número de puntas.

Kunai: puñal arrojadizo fácil de esconder en la manga o en una bota.

Fukiya: cerbatanas de 1,2 metros que disparaban dardos de unos 20 cm llamados fukibari, los cuales estaban envenenados para matar o dormir al enemigo al instante.

Ashiaro: zapatos con suelas de madera tallada en forma de pezuña o pie de niño, para dejar huellas no reconocibles por guardias.

Ashiko: agujas que llevaban en los zapatos para clavarlas en los muros y trepar por ellos. La variante que portaban en los puños se llamaba shuko.

Kaginawa: gancho atado a una cuerda que era utilizado para lanzarlo a lo alto de los muros y clavarlo, de forma que permitía trepar agarrado a la cuerda.

Metsubushi: pequeñas bombas rellenadas con arena y a veces virutas de metal, transportadas en pedazos de bambú o en huevos huecos, y que al arrojarse al enemigo lo cegaban temporalmente.

Makibishi: clavos afilados que se lanzaban al suelo en medio de una huida para que los perseguidores los pisaran y redujeran su velocidad.

Los makibishi estaban diseñados para caer siempre con una punta hacia arriba.

Shikomizue: espada camuflada como un bastón, muy útil para defenderse o atacar por sorpresa.

Ninjaken/shinobigatana: espadas más cortas que una katana (portar una katana estaba prohibido para todo aquel que no fuera samurái) pero más larga que una wakizashi.

Sai: daga sin filo pero con tres puntas afiladas, la central más larga para apuñalar cuerpo a cuerpo o arrojada, y las laterales más cortas para bloquear ataques de katanas y desarmar al oponente con un giro de muñeca.

Los sai eran armas hechas completamente de metal.

Ojalá os haya gustado esta entrada, ya que trata de uno de los elementos más estereotípicos y populares de Japón. ¡Volvemos la semana que viene con más!

¡Un saludo y que tengáis un buen día!

Fuentes de interés:

https://www.esjapon.com/el-origen-de-los-ninja-5152

https://www.guioteca.com/cultura-japonesa/%C2%BFcual-es-el-verdadero-origen-de-los-ninja/

https://www.greelane.com/es/humanidades/historia-y-cultura/history-of-the-ninja-195811/

https://es.wikipedia.org/wiki/Arma_ninja

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