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Los cerezos y el hanami

¡Muy buenas, gente! Aprovechando que Japón lleva ya unas semanas en primavera, hoy voy a hablaros de un tema muy popular en esta época: los cerezos y el hanami.

Los cerezos son, quizá, la planta más representativa de Japón. Simbolizan la inocencia y la simplicidad, y además, para los samuráis, la brevedad de la vida, ya que las flores de cerezo (sakura, 桜) se desprenden de la rama y caen antes de marchitarse.

El hanami consiste en hacer un picnic en un parque bajo los árboles de cerezo y contemplar las flores. Si el hanami se realiza durante la noche, es denominado yozakura (literalmente, cerezos por la noche, 夜桜). En estas ocasiones, los parques y otros lugares son iluminados para poder contemplar los cerezos adecuadamente.

hanami

En un principio, esta tradición era seguida solo por la Corte Imperial. Sin embargo, en los inicios del Periodo Edo, hace unos 400 años, los samuráis comenzaron a practicarla también, y de ahí, se extendió al resto de la sociedad nipona.

Tanto es así, que en 1.717, el shogun Tokugawa Yoshimune ordenó plantar cien cerezos (conocidos como Bokutei no Sakura) a orillas del río Sumida. Más tarde, los japoneses continuaron plantando cerezos en la zona hasta alcanzar el millar y convertir la zona en un gran atractivo para japoneses y turistas por igual.

Además de las orillas de este río, los mejores lugares para ver los cerezos en flor son los parques Ueno y Yoyogi en Tokyo, el templo Kiyomizudera, el Parque Maruyama y el Santuario Heian en Kioto y los jardines del Castillo de Osaka.

Debido a la extensión geográfica de Japón, el hanami puede celebrarse entre marzo y mayo, ya que la época de floración de los cerezos va avanzando desde el sur hasta el norte.

Aunque la floración de los cerezos solo suele durar unos 10 días, estos árboles pueden tener una longevidad sorprendente, y existen tres ejemplares japoneses que dan buena muestra de ello.

El cerezo más antiguo y grande de Japón es el Yamata Jindaizakura, en el templo de Jissoji, prefectura de Yamanashi. Se estima que tiene 1.800 años, mide 24 metros de altura y fue el primer monumento natural declarado en Japón. Tiene un monje que se encarga de su cuidado diario, e incluso le saca fotos que sube a una página web dedicada a este árbol milenario.

cerezo 1

El segundo más antiguo es el Usuzumizakura, de Neodani, en la prefectura de Gifu. Tiene unos 1.500 años de antigüedad y es conocido como el cerezo de la resurrección por haber rebrotado después de secarse la mayoría de sus ramas o ser azotado fuertemente por un tifón.

cerezo 2

El tercero más antiguo es el Takizakura, en Miharu, prefectura de Fukushima. Este ejemplar tiene más de 1.000 años de antigüedad, un porte de 12 metros de altura y es característico por sus hileras de flores colgantes.

cerezo 3

Sin duda, los cerezos en primavera son una visión incomparable que merece la pena disfrutar al menos una vez en la vida. ¡Espero que os haya gustado y hayáis disfrutado las fotos! ¡Hasta la próxima!

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